La vida de un perro en L.A.

No creo en la reencarnación, pero si creyera en ella y pudiera escoger, no sería mala opción ser un perro de L.A.

Por lo que he podido ver en L.A., les encanta los perros. Muchas familias tienen uno, pero además los cuidan con devoción. Es frecuente ver a los dueños pasearlos por los parques cada tarde o llevárselos a hacer footing. Si el dueño está atareado y no puede sacarlo a pasear, puede contratar a alguien que lo haga por él. Es frecuente ver a chicos jóvenes paseando a 4 o 5 perros a la vez, especialmente al mediodía.

Otra estampa típica, es ver a perros en carritos parecidos a cochecitos de bebé. En algunos casos es porque el perro es viejo y le cuesta andar, pero intuyo que en muchos otros será para poder entrar con el perro en tiendas y restaurantes.

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También es frecuente que muchas tiendas tengan cacitos de agua en la puerta, para que los perros puedan beber. Y hablando de tiendas, hay varias especializadas en ropa para perros y no será precisamente porque aquí haga mucho frío y los perros lo necesiten.

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Otra curiosidad es que muchas empresas permiten llevar perros a la oficina. Sin ir más lejos, en la de mi marido hay dos, tan integrados como cualquier otro trabajador.

También hay guarderías para perros, que además de cuidarlos ya sea durante el día o por unos días si la familia se va de vacaciones, tienen otros servicios como peluquería y tratamientos de spa que incluyen masajes y aromaterapia entre otros.

http://www.ladogworks.com/

En definitiva, ¡muchos querrían tener la vida de un perro en L.A!

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