Conducir en California

Un turista que visite California, puede conducir con el permiso de conducir de su país. Sin embargo, cuando uno va a vivir allí, dispone teóricamente de 10 días para sacarse el carnet de conducir del estado de California. Aunque lo de los 10 días no se cumple estrictamente, sí es conveniente sacárselo cuanto antes, más que nada porque es el equivalente al DNI español y te lo piden como identificador para cualquier cosa.

Una de las curiosidades de EEUU son las pocas autoescuelas que se pueden encontrar. Para pasar el examen de conducir, no es necesario asistir a clases, basta con aprobar el examen. Como la mayoría de coches son automáticos y eso facilita mucho las cosas, son muchos los que aprenden a conducir con algún familiar.

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Aunque las normas de circulación son prácticamente las mismas, hay algunas que difieren y que merece la pena comentar para evitar que nos piten:

– Para girar a la derecha, no es necesario que el semáforo esté en verde, a menos que se indique lo contrario. Basta con poner el intermitente y girar cuando no venga nadie.
– Llegados a un cruce, la prioridad se establece por el orden de llegada; pasa primero el que antes ha llegado. En caso de llegar dos coches al mismo tiempo, tiene prioridad el que está a la derecha.
– En la autopista, se recomienda circular siempre por uno de los carriles centrales (en L.A. las autopistas son de 5 o 6 carriles), para ayudar a las incorporaciones. Hay que tener en cuenta que los adelantamientos están permitidos por ambos lados, así que al principio uno se vuelve un poco loco estando en medio de la autopista y viendo pasar coches a derecha e izquierda.

Una de las cosas que se dicen y que no es cierta es que los americanos conducen muy despacio. En la mayoría de autopistas, el límite de velocidad está establecido en 65 millas/hora (104 km/hora), aunque en algunas está permitido circular a 70 (112km/hora), pero hay muchos conductores que sobrepasan con creces estos límites.

Como consejo, hay que estar muy atento al aparcar, ya que en la mayoría de barrios residenciales está prohibido estacionar a los que no residan en la misma calle o establecen horarios y días en los que se puede aparcar y otros en los que no (y no siempre es fácil interpretar bien las señales, a veces parecen jeroglíficos!). También hay que tener mucho cuidado cuando uno pasa cerca de coches aparcados, puesto que tienen la mala costumbre de abrir las puertas sin mirar si viene alguien.